Daniela se encontraba ahí,
en el centro, en medio, en el ombligo del gran laberinto, sentada esperaba,
pasaban horas, días, esperaba, ofrecida en sacrificio al Minotauro aguardaba su
hora. Por un tiempo, la gente dejó de preocuparse por el Minotauro, al que había que
aplacar con sacrificios humanos. Un día decidieron ir a buscarlo, encontraron a
Daniela plácidamente recostada sobre el pasto, los miró sin darles importancia, ellos
quisieron rescatarla pero ella no quiso, prefirió quedarse dentro del
laberinto, sin comprender ellos se fueron para jamás regresar. Lo que nunca
supieron fue que Daniela esperaba con ansias noche a noche el encuentro con su
Minotauro.
junio 27, 2014
enero 20, 2014
De profecías
Y regresó como lo había
prometido, como estaba escrito, pero sólo encontró odio y muerte, hizo cuentas
y observó que le faltaban animales, habían cambiado casi todo lo que
había, acabando con todo y con ellos mismos. Lamentó lo que había visto, dio media
vuelta y se fue para nunca jamás regresar.
junio 26, 2013
De frutas secas
Nada parecía inmutarse, la luz de un día gris atravesaba la
ventana y sacaba de entre las sombras de la habitación una mesa de madera sobre
la cual, dos velas consumidas y un libro eran los únicos objetos que le daban
uso. Las sombras no dejaban ver nada más, así transcurrían los días, la noche
ocultaba la mesa, las velas y el libro, después el día los mostraba. Un día, un
hombre tocó y se asomó por la ventana buscando a alguien que pudiera responder,
al notar el vacío rompió la ventana, un olor a encierro le llegó de golpe,
encendió la luz, una joven sentada tras la puerta, maltrecha, con la mirada
perdida y a medio vestir lo volteó a ver, pero no reconoció a su padre, volvió
a su estado autista, olvidado, ausente, perdido, metió la mano en un frasco de
frutas secas y se llevó una a la boca, sin masticarla ni tragarla, solo la
retuvo y permaneció contemplando la nada. Su padre la cargó y se la llevó de
ese lugar, en la mesa de madera, quedaron las velas consumidas y el libro.
Mientras su padre encendía el auto lamentó haberla abandonado tanto tiempo en
aquella montaña, la locura había ganado.
diciembre 23, 2012
De depresiones en vísperas de Navidad
Era víspera de Navidad, el clima era caluroso, vivir en
una playa del trópico siempre resulta en noches fresas y días calurosos, pero
aquella noche hacia calor. Rodrigo paseaba por la playa, pensando en la soledad
que le acompañaba. Se detuvo un momento para contemplar el atardecer, caminó
hacia el mar, se adentró sin volver la vista atrás. Las olas lo sumergieron,
olvidó la soledad y todo aquello que lo aquejaba. En el mar flotaba ahogado,
flotaba libre.
octubre 07, 2012
De día de muertos
Ingrid había preparado todo
el día una ofrenda de día de muertos en su casa, por la tarde pesaba ir al
panteón para dejar varios arreglos florales en tumbas de amigos y familiares.
Mientras tomaba un baño resbaló sobre la tina, un golpe en la nuca fue letal.
Su familia ya muerta no esperaba que ese año su visita era para quedarse con
ellos por siempre.
junio 21, 2012
De mujeres vampiro lesbianas
La sangre de Mariana corría
debajo de la puerta. Afuera, ellas lamían del suelo mientras unas a otras se
metían los dedos a la vagina. En la habitación, el hombre de la camara grababa cada
etapa del mutilamiento. Las manos. Los senos. Cómo eran devorados por los
perros. Una o dos cubetas con agua ensangrentada
quedarían de la pobre Mariana al limpiar el piso por la mañana. Los globos de
sus ojos, prendidos al tenedor del jefe de la mesa en el desayuno serán el
bocado final.
De perversiones
Pese a los minutos desde el
balazo en la frente, el culo de Alicia seguía tibio, dulce, angustiosamente
estrecho. Mientras la penetraba, el asesino le escribía maldiciones con un
marcador negro en la espalda y en las nalgas. Pero su romance no terminaría esa
noche, dejaría el cadáver en la cama dos o tres días más.
junio 20, 2012
Era realmente bella, cuerpo fino, piel blanca. Edecán los fines de
semana, estudiante universitaria de lunes a viernes. Por las noches disfrutaba
bebiendo whisky y fumando mariguana. Ocasionalmente se dejaba llevar por la
excitación del momento y compartía placeres carnales con algún hombre o mujer.
Vivía la vida a su manera, de la única forma que conocía de vivirla.
(Cualquier parecido
con alguna realidad, me cae que es pura coincidencia)
junio 19, 2012
De secuestros
Erika observaba
silenciosamente por la mirilla de la puerta, del otro lado, sus secuestradores
comentaban sobre el partido de futbol de la noche anterior. Uno de ellos, el
más gordo, se levantó del sofá, caminó hacia la cocina, abrió la puerta del
refrigerador, con gran indecisión tomó un platón que contenía algunas orejas de
personas, las metió en el horno de microondas hasta que empezaron a crujir,
salivando las tomó y las masticaba como si fuera cualquier otro tipo de carne,
los otros dos secuestradores seguían discutiendo sobre el gol anulado de
anoche. Erika seguía observando tratando de leer sus labios, una venda le
cubría gran parte de la cabeza, con los
costados ensangrentados, pensaba en que negociaban su rescate, se alejó de la puerta,
se recostó en el suelo mientras imaginaba su libertad y lo poco que le
importaba no poder volver a usar sus aretes favoritos.
marzo 28, 2012
diciembre 22, 2011
De enamoramientos
A los catorce años enamoró a su primo. A los diecisiete protagonizó un escándalo con un profesor. A los veinte un señor casado quiso suicidarse por ella. A los veintisiete se fue a vivir al mar, un día se adentró en las olas y no volvió a enamorar a nadie.
junio 26, 2011
Lluvia
Gotas se estrellan en mi frente
mis pies húmedos sobre las piedras
día gris, día negro
los pensamientos son más sinceros.
El frío me hace recordar
cosas que creí ya había olvidado,
siempre estás, siempre estarás
nubes que llueven pasado.
mis pies húmedos sobre las piedras
día gris, día negro
los pensamientos son más sinceros.
El frío me hace recordar
cosas que creí ya había olvidado,
siempre estás, siempre estarás
nubes que llueven pasado.
diciembre 28, 2010
De Fin de Año
Para su mala suerte, a Elizabeth le había tocado trabajar el 31 de diciembre, desde las 10 de la mañana esperaba que dieran las 15 hrs para salir, ya que la jornada terminaba a esa hora por ser fin de año. Cuando por fin el reloj señaló la hora de partir ella rápidamente se dirigió a una tienda departamental, buscó la lencería más sexy y la compró. Al llegar a su departamento se dio una ducha, se arregló, se puso un vestido muy sensual y salió, a las 7 de la tarde todas las personas se dirigían apresuradas a los lugares donde iban a despedir el año. Ella llegó a un bar, el ambiente era agradable, muchas parejas y chicas agradables con vestidos muy cortos o en lencería. En medio de hombres y mujeres y con un ambiente lleno de lujuria Elizabeth recibió como a ella le gusta al año nuevo.
septiembre 11, 2010
De placeres
María José caminaba por aquel edificio apresuradamente, el sonido de sus tacones rompían el silencio que a las doce de la noche acostumbra apoderarse del lugar, su minifalda dejaba ver sus hermosas piernas bien torneadas y su escote permitía imaginar unos pequeños y hermosos senos. Al llegar a la habitación 324 llamó a la puerta, un tipo bien vestido la recibió dándole un beso en la mejilla y tomándola del brazo para acompañarla adentro, en el interior cinco hombres más vestidos de etiqueta con una copa en la mano la estaban esperando, de inmediato María José los saludó con una sonrisa y recibió del último hombre un fajo de billetes. Varias cámaras de video estaban encendidas en los cuatro puntos de la habitación y conectadas en directo a la gran pantalla de plasma que adornaba la sala, uno de los tipo se acercó a María José y comenzó a tocarla, posteriormente otro se le unió besándole las piernas y poco después los cuatro restantes se abrían paso para manosearla. Uno a uno les chupó el miembro hasta que fue penetrada por cada uno, posteriormente por dos a la vez mientras pedía uno más en la boca. Las posiciones en las que la penetraron fueron diversas e inimaginables mientras ella se observaba en cada uno de los recuadros en la pantalla de plasma. Solo gritos, gemidos, palabras obscenas y humo de tabaco salía por las ventanas y por entre la puerta, y una que otra persona que pasaba solo volteaba curiosa sin imaginar lo que sucedía. Después de tres horas María José volvió a vestirse, bajó las escaleras, una persona en un auto la esperaba en la entrada del edificio, ella se acercó sonriendo y le dio un beso en la boca, le mostro el fajo de billetes, subió al auto y se perdieron en la oscuridad de la noche.
junio 01, 2010
Sonia
Sonia me observaba con cierto temor, su vestido rojo se le entallaba al cuerpo, sus caderas bien formadas se contoneaban mientras ella desesperadamente trataba de esconderse en algún rincón de aquel cuarto de azotea. Yo solamente podía mirarla, atado de pies a cabeza a una silla me era imposible moverme, el revolver justo a mis pies aún permanecía tibio después de escupir tres tiros destinados al cuerpo de Juan Carlos, el primero fue en la pierna que lo hizo caer y retorcerse en el suelo, el segundo atinó al hombro izquierdo y el tercero fue el certero, en medio de los ojos encontró lugar. -Si tuviera mejor tino me hubiera ahorrado dos balas-, me dijo Sonia asustada.
abril 20, 2010
La última en el metro
Viajo sin inmutarme. El metro contiene olores a desgracia, a tristeza, a coraje, a sexo, a mugre, a perfume Carolina Herrera, a nostalgia, a día nublado, a torta de jamón, a cebollas, a coladera, a sudor de axila, a pasado, a ella, y a la otra, y a la otra también. Nadie voltea a verme y sin embargo yo veo a todos. Gestos, caras, risas, miradas, palabras. Una muchachita de buen cuerpo sube a vender discos, pone play a su reproductor portátil y suenan pedazos de canciones, a nadie le interesa lo que vende pero muchos están interesados en su cuerpo, observan sus pequeños senos casi perfectos bajo una playerita blanca, también admiran su trasero cubierto por una tela gris ajustada. Un ciego pasa junto a mí pidiendo monedas a cambio de chicles, se abre paso casi a empujones. Otra persona canta una ranchera con un acordeón mientras un niño de unos seis años nos pide monedas a cada uno. El recorrido casi llega a su fin, solo faltan tres estaciones. En la penúltima parada una mujer hermosa aborda, pelo negro y lacio, pantalón entallado negro a la cadera, botas negras de tacón alto, blusa negra muy femenina, toma asiento con la mirada baja. Me enamoro, casi todos los días me enamoro en el metro, pero esta vez hay algo especial. La mujer levanta la mirada y me encuentra, yo no puedo esquivarla, es realmente hermosa. En la última estación ella se levanta, salimos por la misma puerta, al pisar el andén me toma del brazo y me sonríe, me conduce hacia el final del andén. Bajamos hacia las vías, no puedo dejar de verla, me tiene enloquecido y acepto todos sus movimientos. De pronto un ruido me hace voltear hacia delante, el tren no pudo frenar. Minutos después la estación se llena de gente, policías y paramédicos se abren paso entre la gente. Mi cuerpo entre las vías quedó inmóvil. La mujer de negro se aleja por el túnel, nadie la nota.
febrero 15, 2010
El regreso
Los cuerpos se descomponían bajo el sótano, no había suficiente tierra como para cavar una tumba, solo podía ocultar lo que se podía. Mi casa estaba a fuera de la ciudad, a causa de mi soledad nunca me relacioné con nadie así es que nadie me visitaba, nadie podía oler aquel hedor dentro de la casa, yo ya me había acostumbrado a él, además las ratas roían y ayudaban a que los cadáveres se desintegraran más rápido. Aún conservaba en el refrigerador un par de hígados y tres pulmones, pensaba cocinarlos hoy para cenar, tal vez unos vegetales complementarían el platillo. Mientras ponía dentro de una olla los pulmones ennegrecidos pensaba en ella, fue entonces cuando tocó la puerta, abrí y la vi ahí parada, a pesar de los años seguía igual, esa miraba que me encantaba me observaba de la única manera que yo conocía, sus ojos expresaron mil sentimientos, su pelo despertó en mi aquellos recuerdos, su piel cuando apenas atiné a saludarla y darle un beso en la mejilla me recordó aquellas apasionadas noches. Me encontraba realmente sorprendido, pensé que nunca la volvería a ver, no podía pronunciar ni articular palabras, mi nerviosismo aumentó, recordé lo placentero que era mirarla, volví a ser feliz simplemente al sentir su mirada en la mía. No sabía el motivo de su llegada y no me interesaba, simplemente estaba ahí, lo que siempre había deseado: que ella regresara algún día. Ahora era para mí, había vuelto y sería para siempre, nunca jamás volvería a dejarme, la abracé y le clavé una daga en la espalda, solo un quejido escuché cerca de mi oído, la aparté y sentí su mirada de pánico, me besó con su último suspiro.
enero 08, 2010
El año pasado
El año pasado, en alguna parte del planeta, un rayito de luz solar terminó su viaje de ocho minutos a la Tierra y se detuvo en las hojas de una caña de azúcar. Misteriosamente, esa azúcar fue a dar al té que tomo por la mañana. En mi desayuno, bebí a sorbitos la luz solar del año pasado. Ahora, esta comienza a alimentar mis viejos músculos. Ya oscureció, y me dirijo a casa en mi bicicleta. La luz solar transformada en fuerza muscular de pronto se convierte en energía de pedales, luego en tirón de cadena, en giro de rueda, en calor de filamento y, finalmente, desde el faro, ¡en luz otra vez!.
Malcolm Wells
Enviromental Action Bulletin
diciembre 16, 2009
Diciembre
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En vísperas de Navidad el empleado de una tienda de electrodomésticos preparaba todo para entrar esa noche a la casa de su jefe. -Va a pagar el cabrón, hacerme trabajar todo el puto año sin descanso como pendejo, aguantando sus malos tratos, va a pagar por tratarme así-. La noche era fría, la calle estaba vacía, los perros ladraban delatando su presencia. -Maldito Sr. González, no sabe lo que le espera al cabrón!-. Mientras caminaba buscaba la casa de su jefe y no se percató de un enorme bache en el pavimento. No tuvo tiempo de sacar las manos de su sudadera para amortiguar el golpe, la navaja se le undió en las entrañas tan rápido que no se dió cuenta de lo sucedido. -Maldito, maldito Sr. González!-. La noche transcurría por aquella calle y las maldiciones se apaciguaron poco a poco. Los perros ladraron hasta el amanecer.
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Luna nueva, viento incesante, agua congelada, besos gélidos, caricias torpes.
noviembre 16, 2009
De soledades
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